domingo, 11 de noviembre de 2007

AUDREY HEPBURN

El amor, ese loco sentimiento que cambia nuestros días cual arrasador torbellino, nos reta y nos pone a prueba a veces incluso haciéndonos interpretar papeles que jamás nos habíamos dispuesto interpretar. Dicen que la vida es como una película, donde el actor, guionista y director es uno mismo. Sin embargo, a veces, esa película cambia su género y lo que parecía una comedia de enredo termina en el peor de los dramas.

Hablar de Autrey Hepburn es hablar de la elegancia, una estrella de Hollywood que dejó huella a través de su estilo y sus buenas maneras. Hay actores cuya estela brilla de manera eterna, quizás es lo que separa a las estrellas de Hollywood del resto, ese parpadeo eterno de lo que un día fueron. En la actualidad, la ya fallecida actriz sigue estando presente como modelo a seguir en los canones de la moda, belleza e iconos de referencia.

Cinematográficamente, Audrey consiguió el Oscar por su interpretación en Vacaciones en Roma, estando nominada también por sus papeles en Sabrina, Historia de una monja, Desayuno con Diamantes y Wait Until Dark.

Culturalmente, la actriz pasó a ser un signo de sotisficación especialmente por su película Desayuno con Diamantes. Audrey interpretaba a Holly, una humilde joven que sueña con un estatus superior al suyo y fantasea con la aparición de ese príncipe azul que la rescate y la haga vivir una vida de abundancias. Dentro de ese sueño dorado, Holly tiene su mayor deseo en Tiffany’s, una joyería de la 5ª Avenida.

Lejos de las riquezas con las que fantasea su personaje en dicha película, Audrey Hepburn siempre ha luchado por llevar una vida más humilde y reservada. No quería vivir en mansiones, cultivaba su propio huerto, colaboraba con UNICEF y realizaba muchos viajes a África donde poder ayudar a los más necesitados. Audrey siempre luchaba por tener una vida organizada y muy sencilla, aunque llegase a cantarle el Happy Birthday al presidente tal y como hiciese Marilyn Monroe en el año anterior.



Lamentablemente, ese deseo de orden era caos si hablamos de los temas amorosos de la actriz. El 23 de julio de 1953 entraría en la vida de la chica uno de los hombres más importantes de su historia. Esa noche, Mel Ferrer entró en escena. Audrey se encontraba en Londres con motivo del estreno en Gran Bretaña de Vacaciones en Roma. En una de las fiestas de promoción, un apuesto escritor y director se quedó sin palabras al conocer a la deslumbrante actriz. La química sexual entre ellos era muy fuerte y muchos factores jugaban en contra de aquella relación, Mel era doce años mayor que ella (Audrey tenía veinticuatro años cuando le conoció) y además, él estaba casado.
Mel Ferrer provenía de una familia culta y adinerada de Nueva Jersey. Cuando conoció a la actriz, él se encontraba en su tercer matrimonio. Mel se casó con veinte años con una escultura y aspirante a actriz con la que tuvo dos hijos. Posteriormente, se casó con Barbara Tripp y tuvo dos hijos más. Cuando conoció a Audrey, él llevaba once años casado con Frances Pilchard.

Lejos de convertirse en la eterna amante, el carisma de Audrey fue suficiente para embelesar a Mel aquella misma noche y no despegarse de ella en días posteriores. La trayectoria de aquel frustrado director no había sido muy buena hasta que conoció a la actriz, él también había probado sin mucho acierto sus dotes interpretativas. Con ella a su lado, todo podía cambiar y no tardó en pedirle el divorcio a su mujer cuando Audrey aceptó planificar algún proyecto cinematográfico en común.

Los testigos del inicio de aquella historia coincidían en que Mel y Audrey se hicieron inseparables, él no dejó de adorarla desde aquella noche de julio. Desafortunadamente, la pareja tuvo que distanciarse un poco cuando Audrey fue escogida para la película Sabrina y a Mel le salió un proyecto de doblar al personaje del rey Arturo en Los caballeros del rey Arturo.

Audrey Hepburn se encontraba en un momento muy dulce de su carrera, todo el mundo estaba encantado con Vacaciones en Roma. La demora de la separación de Mel comenzó a impacientar a la actriz, especialmente cuando los periodistas le preguntaban insistentemente si sonarían campanas de boda. “No puedo hacerlo ahora. El matrimonio es un trabajo a tiempo completo. Requiere más talento que la interpretación. No puedo ocuparme de ambos papeles a la vez y hacerlo bien… He aprendido a vivir sin él”- respondía Audrey con su correcta elegancia.

Mel Ferrer y Audrey Hepburn aprovechaban cada momento libre para estar juntos. Sin embargo, la actriz comenzó a pensar que nunca sería la señora de Ferrer, “cuando me case quiero estar muy casada”- sentenció en una ocasión. ¿Acaso eran dudas de la joven actriz sobre el porvenir de aquella relación?

Durante el rodaje de Sabrina, la vida de Audrey cambió para siempre y su ingenuidad de veinteañera enamoradiza le hizo pagar un duro castigo. Audrey se encontraba muy ilusionada con el proyecto, emocionada por compartir cartel con un veteranos y aclamado actor, Humprey Bogart. Sin embargo, Sabrina se convirtió en el rodaje más duro para la joven. Bogart, mantuvo un carácter muy hostil hacia sus compañeros de rodaje quizás producido por su amor a la botella. Bogart despreciaba cada cambio de producción y sentía que no estaba recibiendo el trato que se merecía, considerándose él mismo como la estrella de la película. En la película, Bogart conquistaba al personaje de Audrey cuando ella estaba saliendo con el personaje que encarnaba William Holden. Al parecer, Holden también era amigo de los almuerzos líquidos y el rodaje se alargaba en muchas ocasiones hasta que los actores recobraran la sobriedad. Bogart, pese a él también tener problemas con ello, aprovechó el alcoholismo del joven actor para hacer mala campaña sobre él en el lugar del rodaje, creando un clima de hostilidad.

La criticada actitud de Humprey Bogart durante toda la grabación no fue en ningún momento comentada por Audrey, quien se mantuvo silenciosa cuando ocurrían estos sucesos. En realidad, Bogart daba la nota y ella sutilmente mantenía a escondidas algo que se había iniciado desde el primer día de rodaje. William Holder, que interpretaba al amor de la actriz en la película, era su amante. Audrey y Holden se veían todas las noches al finalizar los rodajes, incluso Audrey se mudó a una casa más cercana a la de Holden para así realizarlo con más discreción. Lamentablemente para la actriz, la historia se le repetía. William Holder estaba casado y era padre.

Audrey, manteniendo una infidelidad con su compañero de rodaje, no estaba segura de sus sentimientos hacia Mel Ferrer. La joven pasaba largas semanas sin poder verle, ya que casualmente a Mel le fue mucho mejor en el mundo laboral tras su unión con la actriz. Curiosamente, el matrimonio de William Holden era cuanto menos especial. William estaba casado con la actriz Brenda Marshall, que se había separado de su primer marido para casarse con él y que le dio dos hijos.

Brenda Marshall le propuso un interesante trato a William cuando se casaron. Quizás escarmentada de su anterior matrimonio, Brenda propuso que no había problema si ellos tenían aventuras extramatrimoniales. Durante treinta años que duró el matrimonio, ambos mantuvieron relaciones con otras personas sólo con el requisito de comunicárselo al conyugue. Brenda y William establecieron un curioso pacto, debían de invitar a cenar a la persona con la que pensaban acostarse. Así, el otro daría su aprobación al final de la noche. Brenda nunca tuvo problema con las conquistas de William, dando permiso al adulterio al finalizar la cena en la que las evaluaba. Sin embargo, no fue así con Audrey.

La actriz montó en cólera cuando averiguo quién era la invitada a cenar en aquella ocasión. Brenda no toleraba que William se fuera a meter en la cama con la reina de la elegancia. Brenda le exigió a su marido que terminara aquella relación y William accedió en apariencia, pues se seguía viendo con Audrey a escondidas.

Audrey encarnaba todo cuanto él admiraba en una mujer. Ella era joven, once años menor que él; lo consideraba el hombre más guapo que había conocido y estaba fascinada por su encanto masculino y su buen humor”- afirma el biógrafo de Holden, Bob Thomas.

Tal era la pasión de Holden que prometió a su amante que iba a dejar a su libertina mujer. Audrey, extasiada con la noticia, cometió el error de saltarse pasos y empezó a hablarle a su amante de los hijos que le encantaría tener. Audrey quería tres o cuatro y estaba decidida a abandonar su carrera por ello. William prefirió poner una sonrisa a aquellos sueños en voz alta de la joven y esperó a la última semana del rodaje, en la que le habló de su esterilidad. Audrey, que llevaba unas semanas más enamorada de esos niños aún imaginarios que pensaba tener con él, decidió poner fin a su relación.

William Holder, tras su atípico matrimonio con Brenda y su affaire con Audrey, decidió darle un nuevo rumbo a su vida. “Estaba muy enamorado de Audrey Hepburn, pero ella no quiso casarse conmigo, de manera que me dediqué a viajar por todo el mundo, tirándome a todas las mujeres que se me pusieran por delante en cada país que visitaba”- aseguró Holden.

Mientras tanto, el rodaje de Sabrina iba de mal en peor, Bogart llamando “hijo de puta nazi” al director, Bogart metiéndose con Audrey, diciendo que se sabría mejor su guión si no saliera todas las noches. Para defenderse, la actriz le dijo al actor lo insoportable que era actuar con él, ya que escupía cada vez que hablaba. El director, quizás cegado por tener a una estrella como Bogart en la película, le recomendó a la actriz que estuviera preparada con una toalla en cada toma, antes que enfrentarse al actor y pedirle que tragara saliva.

Pese a todo esto, la película fue un auténtico éxito y Audrey Hepburn se casó con Mel Ferrer poco después del estreno de Sabrina. Nunca fue un matrimonio sólido y la decisión de ir al altar con la persona que no amaba, le costó a la actriz una depresión. Audrey dormía muchas horas y, según sus amigos más cercanos, la actriz padecía una infelicidad crónica.

Audrey finalmente se separó de Mel y se volvió a casar con Andrea Doti, un médico italiano trece años menor que ella. La historia también fue un fracaso. Audrey confesó que sufrió mucho por amor debido a sus dos matrimonios fracasados. La actriz fue asumiendo durante las últimas décadas de su vida que, tras convertirse en una estrella de la interpretación y la elegancia, el amor no iba a ser para ella. La actriz tuvo que aceptar la dura lección de que a veces no todo es posible y que su éxito fue el gran golpe de suerte de su vida, pese a que le hubiese encantado también encontrar a un hombre duradero. Sea como sea, la actriz supo ocultar este triste aspecto de su vida y pasó a la posteridad como una de las actrices más bellas y glamorosa del celuloide.

16 comentarios:

sophie86 dijo...

Mi hermano colecciona dvds y entre sus miles de pelis tiene toda la obra de esta gran actriz, la verdad nunca me he parado a verlas, solamente desayuno con diamantes...me parecio bastante bonita, es todo un clasico!!
¡Linda actriz y linda noticia!
Un beso!
PD: Estoy de acuerdo con esta frase "la vida es como una película, donde el actor, guionista y director es uno mismo".

Víctor dijo...

Hola! Por fin puedo opinar en este blog! Me encanta, soy fiel seguidor de todo lo que escribes. Muchísimas felicidades por tu trabajo.

boyzen dijo...

Sophie, a mi me pasa también, mi hermana es fan de esta actriz y también le encantan todas sus peliculas. Un besazo guapa, y gracias por comentar.

Por fin, Victor, me alegra que tu internet ya te deje comentar, je. Muchas gracias por tu fidelidad y por ser ese gran amigo que tú eres. Un abrazote!

MaNueL dijo...

No creo que esto fuera la leyenda negra de la actriz, mas bien pienso que fue su triste realidad, y es que morirse sin haber encontrado el amor, es más común de lo que la gente piensa. Por cierto, con razón nunca me ha caído bien Humphrey Bogart, jajaja. Un abrazo. salu2.

Beth dijo...

¿Por que las muejeres guapas no triunfan en el amor?...

boyzen dijo...

Beth, será eso que dicen de que la suerte de la fea la guapa lo desea. Aunque yo particularmente no creo que Hepburn sea de las estrellas más guapas.

Beth dijo...

Donde esté mi Monroe...aysssssss

¿Para cuando algo de ella? ;-)

boyzen dijo...

Buena idea, Beth, tomo nota je

FJ.MJ dijo...

Icono por derecho, mujer que llevaba inherente la elegancia, con una sonrisa y una mirada únicas.

(Aunque parezca un poco egocéntrico, también le dediqué un post en mi blog en la sección "Un homenaje a...").

Poco a poco voy descubriendo tu blog

boyzen dijo...

Que va, para nada F.J, no es nada egocentrico, siempre es interesante poder saber más, ahora me paso por tu blog a ver tu homenaje a Audrey, je

Ana dijo...

Que pena q William Holden y Audrey Hepburn, no llegaran a casarse, hacian una pareja preciosa. Por cierto todos se acuerdan de Audrey, pero parece q menos son los q recuerdan a William Holden, era un excelente actor y tan sexy!!, abusaba de la botella porque tampoco era feliz, tubo muchas amantes, pero no pudo olvidar nunca a Audrey. Siento un cari�o especial por William Holden, pobre "muchacho de oro", tuvo una muerte tan triste!.

boyzen dijo...

Hola Ana, bienvenida a Xtarlings!
Es cierto lo que comentas, creo que la relacion de Audrey y William fue de las más bonitas que tuvo, quizás el actor cometiera ya un error casándose con la libertina Brenda Marshall, eso de las cenas "abiertas" me resultó muy curioso. En fín, así fue y si, pobre destino para William.
Espero leerte más por aqui, un beso

Ana dijo...

Segun Billy Wilder, q queria mucho a William Holden, La tal Brenda era una marimandona, cuando le dieron el Oscar a Holden, le dijo, no te lo mereces, y William entonces cogia la botella. En cuanto a Audrey no sé q le vió a Mel Ferrer, yo le veo cara de pavisoso. No sé porqué se hizo la vasectomia Holden?, seria para poder tener muchas relaciones sin preocuparse de niños...

Ana dijo...

Bueno, ya ves q no me hecho de rogar y he vuelto a escribir pronto. Para cuando algo de William Holden?, creo q merece q se le recuerde más, tiene una biografia muy interesante. Besos.

boyzen dijo...

Ana, me entusiasma todo lo que sabes sobre el Hollywood clásico, tomo nota de lo de William Holden para volver a hablar de él. Todos los domingos escribo sobre una leyenda de Hollywood, me alegra que me puedas ayudar ampliando datos como has hecho con Hepburn. Muchas gracias, en serio.

Paola Monter Uribe dijo...

En lo personal, soy fan de Audrey Hepburn, me encanta su trabajo y su estilo, pues es único, por eso marco gran tendencia en la moda, además me encantan sus frases son encantadoras y muy reflexivas.